¡Qué hermosos son sobre los cerros los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva y anuncia la victoria .
Is 52,7.
El hombre natural, (es decir, con todas sus capacidades humanas) es incapaz de captar las cosas de Dios. Son un contrasentido para él. Y no las puede entender, porque sólo el Espíritu las revela. En cambio, el hombre pneumático, (es decir, lleno del Espíritu) sí puede comprender el misterio de Dios.
1Cor. 2, 11-13.

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